Muchas veces, en medio de las trochas miro la gente que tengo a mi lado y entiendo, entiendo ese afán de salir, de conocer partes nuevas, de compartir con amigos que solo veo el fin de semana pero que se que si la moto me cae encima estarán ahí para levantarla, para darme agua o pasarme una mecha si necesito reparar una llanta. Salimos para hablar entre nosotros, para saber que no estamos solos en medio de la inmensidad del terreno desconocido, para ser parte de un grupo selecto, sabiendo que no todo el mundo llega, pero sobre todo, salimos para compartir.
En días pasados escuche una frase que decía algo así: Es que salir solo no es lo mismo, lo más importante no es la trocha si no con quien se hace…
He tenido picos altos y picos bajos, he pasado por muchas cosas buenas y malas, pero se que siempre encontraré al menos una persona con quien salir, y mientras pueda, se que le trocha estará ahí, me tumbará muchas veces, me hará maldecir otras tantas, pero al fin y al cabo, el paso de los kilómetros me hará sentir que este trabajo que escogí tiene sentido. |